miércoles, 27 de enero de 2010

que calor de locos

Es ese calor característico, esas convulsiones estomacales convincentes, uno lo sabe, pero no lo admite, lo omite, porque es mejor, más afable y trae consigo menos consternación. Pero, cómo pasar por el lado sin mirar, de reojo siquiera! Llegó para quedarse y me agrada! Es la sensación que necesitaba par dar rienda suelta a la metáfora novelesca. Me encantan las novelas de amor. Debe ser porque no creo en él como algo especial y quisquilloso, sino, como un proceso vulgar y valla! nos encanta aspirar a cosas y situaciones en las que no estaremos! Debe ser por eso que me trae loca Jane Austen.

-No podría decirte qué momento, qué mirada o qué palabras sirvieron de base. Hace ya demasiado tiempo. Lo que sí sé decirte es que para cuando me di cuenta, estaba metido hasta el cuello.
-Mrs. Darcy.

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