Siempre estuve un paso adelante, era poco probable que pudiera sucederme, pero no así imposible. Controlaba cada movimiento, cada palabra, cada suspiro, juntos eran un ballet, perfecto, exacto, hermoso. Pero que fuerte son los impulsos! Que fuerte son! Nunca los había vivido desde tan cerca, y creo, que si de controlar impulsos se tratara la vida, muchos saldríamos perdiendo en creces, me incluyo.
Lo peor es después, esas críticas y esos remordimientos, porque sabes que hiciste algo no controlado por la razón, porque 'por qués' no tiene, y si los tuviera, no son los necesarios para poder creer en ellos.
Segunda vez que me sucede, dicen que la tercera es la vencida, no!
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