son días, no todos, sólo algunos, me gusta sentir que está todo bien y que entiendo el porque, me gusta sentir que todo gira como debiera girar y que no me gustaría que girara de otra forma, de ninguna otra manera. Pero existen otros días en que no puedo tomar el lápiz y escribir algo coherente, hasta lo que digo es ridículo y es como si el mundo se hubiera puesto de acuerdo para hacerme sentir como una plasta, y luego viene el cuestionamiento: qué hice? Pero luego saco fuerzas internas-ya oh- y comprendo que por qué debo ser yo la culpable? así que no más, quiero estabilidad. Que imposible, IMPOSIBLE, si es un acto preconciente, se me va de las manos, ni en eso me pongo de acuerdo, por lo menos CUANDO serlo, pero porque siempre y cotidianamente?
Pero decidí dejar de criticarme y de criticar, de cuestionarme y cuestionar, a veces, solo a veces, pocas veces y en pocas situaciones, es mejor dejar, no fluir , ni pasar, solo dejar, sacarse la carga de encima y dejar, DEJAR.
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